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lunes, 30 de marzo de 2009
lunes, 24 de noviembre de 2008
SIN PENA NI GLORIA NOS ¿DESPEDIMOS? DEL FÚTBOL
Cuando tenía tres años de edad, Argentina fue campeón del Mundial de Fútbol que ellos organizaron en 1978. Las historias que se contaron en esa época en los diarios, revistas, radio y televisión fueron innumerables, porque ese Mundial para los gauchos, fue el mejor de su historia futbolística. Para ver la final en el estadio de River Plate de Buenos Aires, muchos argentinos pusieron avisos ofertando sus vehículos e inclusive sus tiendas de abarrotes por una platea en el estadio, que se llegó a cotizar en mil dólares. Lo más curioso es que muchos argentinos no tenían esperanzas de llegar a la final luego que Brasil le ganara a Polonia por 3 a 1. A pesar de que veían a Perú como un duro rival ganable, esta vez tenían que meterle cuatro goles como mínimo para poder llegar al último tramo. La desilusión reinaba en Argentina y es que la selección peruana, en ese momento, era un gran equipo. Lo demás es historia conocida, nos tuvimos que comer seis goles por una selección apática y un Ramón Quiroga que regaló nuestra valla a los albicelestes. Luego, la selección argentina tuvo la última batalla contra Holanda. Su vieja historia futbolera rindió sus frutos y el júbilo de millones de personas desconocidas que se abrazaban en El Obelisco, quedó marcada para siempre en sus corazones.Historia futbolera es lo que tiene Argentina. Historia de triunfos internacionales. Historia de clubes ganadores. Historia de muchos ídolos que están en la mente de millones de fanáticos. Para un futbolista, representar a su país es un orgullo y vestir la abiceleste es un deseo realizado desde chico.
¿Qué historia futbolística tenemos los peruanos?
Historia de derrotas. Historias del casi. Historias de: jugamos como siempre y perdimos como nunca. Historias de subcampeonatos. Historias de alcoholismo, juergas y escándalos. Esa es nuestra realidad. Por eso que nunca de habla de fútbol ¿Acá se vive el fútbol? ¿Existe pasión? ¿Somos un país con esa envidiable tradición? Pues no. Por eso vivimos de las palomilladas de Roberto Chale y los goles de Cubillas. Nadie les quita la clase pero ya son 30 años de recuerdos.
Ahora, la FIFA nos ha suspendido de toda competencia oficial porque el Gobierno no reconoce al titular de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Manuel Burga, pues considera irregular su elección como presidente de esa entidad. Este conflicto nos llevó a perder la sede del torneo Sudamericano sub-20 que fue cedido a Venezuela. Adiós Copa Libertadores, total, nunca la ganamos, salvo el caso sui generis de la Sudamericana con Cienciano del Cusco.
Son más de 20 años de fracasos. Es increíble que nos encante estar frustrados. Ahora Burga insiste en no renunciar, nos pide disculpas por la suspensión y pide la intervención presidencial.
Éste le ganó a Rómulo y Quimper.
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jueves, 13 de noviembre de 2008
¡SE VA, SE VA...PA' LA SEGUNDA ALIANZA VA!

Soy hincha de Alianza Lima pero no fanático. Declino siempre a hablar de fútbol peruano porque no hay nada de que hablar. Ya es de conocimiento público que la selección y todo lo que implica, llámese federación, dirigentes, mermeleros, chupamedias, borrachines, juergueros y demás cofradías, están desprestigiados y han pasado años de discusiones para que cada eliminatoria olvidemos los problemas para alimentarnos de ilusiones que a mitad de camino se desvanecen por algún escándalo de cuarta.
El equipo más popular del fútbol peruano Alianza Lima (Lo comparan con el Boca Juniors de Argentina por ser del pueblo, no se entiende si los “bosteros” han ganado todo) está amenazado con irse a la segunda división. Y no es para menos. Con una batuta dirigencial que da lástima contratando a un entrenador venezolano, Richard Páez, como si el país chavista fuera tierra de pasado futbolero y de ídolos que brillan en el exterior. Hay que ser sinceros, el Alianza de mis amores no ha ganado nada a nivel internacional. Ni una Libertadores, Intercontinental ni la reciente copa Sudamericana. Creo que el hincha, con sentido común, desea ver a su equipo en una final internacional y no dando lástima, lo que sucede ahora con el equipo histórico de La Victoria.
Hoy una columna del Correo resume el dramón popular:
“Clubes históricos y populares como el Sport Boys y Deportivo Municipal deberían constituirse en sociedades anónimas para luego ser vendidos. No hay otro camino para garantizar su existencia y sacarlos de la baja. Cómo deben lamentarse los de la U por no haber hecho eso antes con la oferta mexicana. Recuerdo que el necio de Chemo decía que la U no podía venderse porque es un sentimiento. Ese debe ser rojo para soltar esas absurdas poesías sociales sin mayor sentido, amén de ser un inepto con poca vergüenza como entrenador.”
La columna de César Hildebrandt:
“Me dicen que Alianza Lima puede bajar de categoría. -¿Más? –pregunto. Sí, porque lo que la gente debería de saber es que el fútbol peruano, entero y de pico y patas, ya está en segunda división desde hace algunos años –tal como lo demuestra su selección, lo proclaman sus directivos y lo expresa con zetas bambas el amigo de Platero, o sea el Chemo del Solar…”
“Sincerado, Alianza Lima se verá como lo que es: un club saqueado por algunos zánganos, gestionado por sinvergüenzas y dirigido por un venezolano chavista que ha venido a subvertir el orden y a incendiar la padrera empezando por el pasto amarillento de Matute.”
Por lo pronto sus hinchas, angustiados, mandan volantes para animar al público a que llene el Matute con ínfimos precios, sabiendo que por allí no va la cosa. Una pena.
El equipo más popular del fútbol peruano Alianza Lima (Lo comparan con el Boca Juniors de Argentina por ser del pueblo, no se entiende si los “bosteros” han ganado todo) está amenazado con irse a la segunda división. Y no es para menos. Con una batuta dirigencial que da lástima contratando a un entrenador venezolano, Richard Páez, como si el país chavista fuera tierra de pasado futbolero y de ídolos que brillan en el exterior. Hay que ser sinceros, el Alianza de mis amores no ha ganado nada a nivel internacional. Ni una Libertadores, Intercontinental ni la reciente copa Sudamericana. Creo que el hincha, con sentido común, desea ver a su equipo en una final internacional y no dando lástima, lo que sucede ahora con el equipo histórico de La Victoria.
Hoy una columna del Correo resume el dramón popular:
“Clubes históricos y populares como el Sport Boys y Deportivo Municipal deberían constituirse en sociedades anónimas para luego ser vendidos. No hay otro camino para garantizar su existencia y sacarlos de la baja. Cómo deben lamentarse los de la U por no haber hecho eso antes con la oferta mexicana. Recuerdo que el necio de Chemo decía que la U no podía venderse porque es un sentimiento. Ese debe ser rojo para soltar esas absurdas poesías sociales sin mayor sentido, amén de ser un inepto con poca vergüenza como entrenador.”
La columna de César Hildebrandt:
“Me dicen que Alianza Lima puede bajar de categoría. -¿Más? –pregunto. Sí, porque lo que la gente debería de saber es que el fútbol peruano, entero y de pico y patas, ya está en segunda división desde hace algunos años –tal como lo demuestra su selección, lo proclaman sus directivos y lo expresa con zetas bambas el amigo de Platero, o sea el Chemo del Solar…”
“Sincerado, Alianza Lima se verá como lo que es: un club saqueado por algunos zánganos, gestionado por sinvergüenzas y dirigido por un venezolano chavista que ha venido a subvertir el orden y a incendiar la padrera empezando por el pasto amarillento de Matute.”
Por lo pronto sus hinchas, angustiados, mandan volantes para animar al público a que llene el Matute con ínfimos precios, sabiendo que por allí no va la cosa. Una pena.
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ALIANZA LIMA,
FEDERACIÓN,
FUTBOL,
SEGUNDA
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